En los últimos días, el Colegio de Médicos del estado Barinas emitió un comunicado oficial para señalar la precariedad del sistema de salud estatal, tras el fallecimiento de un paciente en el Hospital Dr. José María Vargas (Razetti), el principal centro asistencial de la región. El hecho, ocurrido en medio de la emergencia por falta de insumos básicos, ha reavivado el debate sobre la responsabilidad del Estado en la atención sanitaria de los venezolanos.
Según el gremio, el caso evidencia una crisis que se arrastra desde hace años: falta de medicamentos, equipos obsoletos y personal insuficiente. El paciente, cuya identidad no fue revelada, habría esperado más de 12 horas por una cirugía de emergencia que nunca se realizó por carencia de material quirúrgico. Los médicos denuncian que las autoridades regionales no han respondido a los requerimientos, y que la infraestructura del Razetti está colapsada, con salas de emergencia saturadas y sin condiciones básicas de bioseguridad.
Esta situación no es nueva en Venezuela, donde el sistema de salud público ha sufrido un deterioro progresivo en la última década. La hiperinflación, la escasez de divisas y la migración de profesionales han golpeado a los hospitales, especialmente en el interior del país. Barinas, estado llanero con alta población rural, depende en gran medida de este hospital para atender a pacientes de toda la entidad, lo que agrava el impacto de cualquier falla en su funcionamiento.
El gremio médico ha anunciado que llevará este caso ante la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía, y no descarta convocar a movilizaciones si no hay respuesta. El objetivo, según sus voceros, es que el Estado asuma su responsabilidad y se destinen recursos reales para rehabilitar el Razetti y garantizar el derecho a la salud. Mientras tanto, los barineses siguen expuestos a un sistema que, como advierten los galenos, está al borde del colapso total.
Fuente original: El Informador Venezuela | Ver despacho